La evolución del empleo privado formal durante la gestión de Javier Milei presenta un escenario mayoritariamente contractivo con fuerte caída de los puestos laborales registrados, con una excepción de tres sectores entre los que se encuentra la pesca. De las catorce ramas económicas relevadas por la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, sólo tres lograron llegar a mayo de 2026 con más trabajadores registrados que en noviembre de 2023, el último mes previo al cambio de gobierno.
La pesca fue la que mostró el mayor crecimiento relativo a pesar que ha sido fuertemente relegada de medidas que le permitieran mejorar su competitividad; la industria pesquera no ha recibido ninguna quita de retenciones a las exportaciones y se ha visto afectada por la suba de los costos en dólares, con un tipo de cambio amesetado.

Según la serie desestacionalizada elaborada por el organismo nacional y analizada por la consultora Politikon Chaco, el empleo formal en la pesca aumentó 7,4% en ese período. En términos absolutos, el incremento representa 965 trabajadores adicionales. El resultado adquiere relevancia al compararlo con la evolución del conjunto del sector privado, que todavía no consigue recuperar el nivel de empleo existente antes del inicio de la actual administración.
En mayo de 2026, el sector privado registrado contabilizó 6.131.500 asalariados, frente a los 6.372.700 de noviembre de 2023. La diferencia implica una reducción de 3,8%, equivalente a 241.176 puestos de trabajo. De acuerdo con el análisis de Politikon Chaco, se trata además del menor volumen de empleo privado formal de los últimos cuatro años.
En ese escenario, la pesca se ubicó incluso por encima de las otras dos actividades que consiguieron mejorar su nivel de empleo durante el período. El agro registró una expansión de 4,3%, con 13.369 nuevos puestos, mientras que enseñanza prácticamente mantuvo su dotación, con un crecimiento marginal de 0,1% y 237 trabajadores adicionales.
UNA EXCEPCIÓN A LAS CAÍDAS
La diferencia con buena parte de las actividades económicas es marcada. La construcción sufrió la mayor contracción porcentual, con una caída del 14,2% y la pérdida de 62.747 empleos. La industria manufacturera retrocedió 7,2%, lo que significó 85.561 puestos menos y constituyó la mayor pérdida absoluta entre las ramas analizadas.
También disminuyó el empleo formal en minería, intermediación financiera, transporte y otros servicios, hoteles y restaurantes, servicios inmobiliarios y empresariales, servicios sociales y de salud, comercio y electricidad, gas y agua.
La fotografía permite dimensionar el carácter excepcional del resultado pesquero: mientras la mayoría de las actividades todavía se encuentra por debajo de sus niveles de empleo de noviembre de 2023, la pesca consiguió ampliar su base de trabajadores registrados, en un contexto adverso de crisis y pérdida de competitividad.
MAYO MOSTRÓ UNA BAJA
El crecimiento registrado desde noviembre de 2023 tampoco significa que la actividad haya mantenido una expansión constante durante todo el período. En mayo, la pesca fue uno de los sectores que redujo su nivel de empleo respecto de abril. La caída mensual fue de 2,9%, equivalente a 417 puestos, según datos oficiales de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación.
A nivel nacional, mayo también cerró con una reducción del empleo privado registrado. La caída desestacionalizada fue de 0,1%, con 9.059 puestos menos. Cinco sectores lograron crecer durante ese mes: agro, minería, servicios inmobiliarios y empresariales, servicios sociales y de salud, y electricidad, gas y agua. Las mejoras de esas actividades no alcanzaron para compensar las pérdidas del resto.
EL DATO EN PERSPECTIVA
La evolución del empleo formal es uno de los indicadores que permiten observar el desempeño de una actividad, aunque no explica por sí sola su situación económica. En el caso de la pesca, el crecimiento del empleo registrado puede analizarse junto con otros factores determinantes para la cadena productiva, como los niveles de captura, la actividad de la flota, el procesamiento en tierra, las exportaciones, los precios internacionales y la demanda de los mercados externos.
Por eso, el dato laboral no implica necesariamente que todos los segmentos de la cadena pesquera hayan atravesado el mismo proceso ni que el crecimiento haya sido homogéneo en todas las regiones y empresas.
Con todo, el dato pone de relieve que la industria pesquera a pesar de las complicaciones que presenta, no solo ha mantenido los niveles de empleo, sino que ha experimentado un incremento de la ocupación de mano de obra formal y registrada, lo que representa un gran esfuerzo de la cadena productiva.
