La misteriosa partida de José Velis de la conducción de la Aduana desató una fuerte ola de rumores entre los operadores del comercio exterior, entre los que no están exentos los de la industria pesquera. Sin confirmación oficial, trascendió que Velis pidió una licencia de dos semanas concedida por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y podría no continuar al frente del organismo porque ya presentó su renuncia indeclinable.
El desplazamiento expone la feroz batalla interna entre la secretaria general, Karina Milei, y el influyente asesor presidencial, Santiago Caputo. La pérdida de este casillero estratégico debilita el armado político del consultor estrella en áreas clave del Estado. Por ahora, el Ejecutivo mantiene una estricta cautela y evita confirmar quién será el reemplazante definitivo.
La hermana presidencial buscaría tener el ‘control’ de todas las ‘cajas estratégicas’, y Aduana no sería el único botín al que apuntaría sacar del control del líder del Grupo Marlboro.
Una disputa de poder de larga data en la que la mayoría de las veces terminó ganando la Secretaria General de la Presidencia, como por ejemplo los armados electorales en los comicios de medio término.
Esta semana, en su conferencia de prensa, el vocero presidencial Adrián Ravier frente a las versiones cada vez más fuertes sobre un corrimiento de Santiago Caputo del esquema de poder, le consultaron si el cineasta Santiago Oría era quien, desde ahora, iba a estar a cargo de la estrategia digital. Su respuesta fue: “entiendo que sí”.
Luego, para intentar restarle importancia a la confirmación que acababa de hacer, Ravier añadió: “eso no le quita importancia a su rol dentro del Gobierno”, y hasta dijo que se había reunido con él antes de dar la conferencia. Las declaraciones se dieron mientras Karina y los primos Menem avanzan en la gestión e intentan correr al asesor presidencial de distintas áreas del Estado.
La salida de Velis de la Aduana genera lógicos interrogantes entre los exportadores, y también dentro de la industria pesquera. Los empresarios de la pesca coinciden, en off, que el control real del área no está en cabeza del Subsecretario de Recursos Acuáticos y Pesca.
Ergo, consideran que Arturo Idoyaga Molina, Director Nacional de Coordinación y Fiscalización Pesquera, vinculado la órbita de influencia del asesor presidencial Santiago Caputo, es quien realmente tiene la venia política del gobierno libertario en la toma de decisiones del área.
La cacería de fantasmas iniciada por Karina Milei sobre áreas controladas por Caputo, provoca entendibles interrogantes entre los ‘administrados’ de la pesca argentina. La descarnada puja por el territorio estatal (cajas) entre la hermana del presidente y el asesor estrella genera incógnitas, también en la pesca, que hoy nadie está en condiciones de responder, si se avecinan o no cambios en la ‘conducción real’ de Paseo Colón 982.
