Un trabajo articulado entre el sector pesquero, organismos públicos y organizaciones ambientales busca mejorar la gestión de los desechos generados durante las operaciones de pesca. La iniciativa promueve la separación en origen para facilitar el reciclaje y destaca el papel central de los trabajadores embarcados.
La gestión responsable de los residuos generados a bordo de los buques pesqueros es el eje de una iniciativa que reúne a empresas, organismos públicos, entidades portuarias y organizaciones ambientales en Puerto Madryn, con el objetivo de fortalecer las prácticas de separación y recuperación de materiales reciclables.
En el proyecto participan el Observatorio del Sistema Pesquero Argentino (OSPA), la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), la Secretaría de Ecología y Protección Ambiental de la Municipalidad de Puerto Madryn, la Administración Portuaria de Puerto Madryn (APPM) y el sistema de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (GIRSU). También intervienen el Instituto de Conservación de Ballenas, Fundación Vida Silvestre Argentina, la Cooperativa de Estibaje Don Jerónimo y el Nigga.
La propuesta apunta a incorporar la separación de residuos como una práctica habitual durante las tareas a bordo. Para ello, contempla la utilización de recipientes diferenciados que permitan clasificar los desechos orgánicos, plásticos, vidrios y otros materiales, evitando que elementos potencialmente recuperables terminen mezclados y pierdan sus posibilidades de reciclaje.
Los trabajadores, protagonistas del cambio
Uno de los aspectos centrales de la iniciativa es el papel que desempeñan los trabajadores embarcados. La efectividad del sistema depende de que la separación se realice desde el momento en que se generan los residuos y se mantenga durante las operaciones cotidianas.
En ese sentido, el mensaje que acompaña la campaña resume el enfoque adoptado: “Los trabajadores somos parte de la solución”.
La participación de las tripulaciones resulta determinante para que los materiales lleguen a tierra correctamente clasificados y puedan incorporarse, cuando corresponda, a los circuitos de recuperación. La separación en origen no constituye solamente una medida ambiental, sino también una condición operativa para mejorar el tratamiento posterior de los desechos.
Cuando los residuos se mantienen diferenciados, aumentan las posibilidades de recuperar los materiales aprovechables. En cambio, si se mezclan desde el inicio, su clasificación posterior se vuelve más compleja y puede impedir que vuelvan a utilizarse como materia prima.
La iniciativa busca avanzar sobre esa responsabilidad mediante procedimientos que puedan sostenerse en cada jornada de trabajo, con la participación coordinada de los distintos actores involucrados en la actividad portuaria y la gestión ambiental.
Uno de los desafíos consiste en superar la percepción de que todos los residuos terminan teniendo el mismo destino, una idea que puede desalentar los esfuerzos de separación. Precisamente, el sistema propone demostrar que la clasificación inicial es fundamental para identificar los materiales recuperables y facilitar su tratamiento.
El objetivo es consolidar una práctica cotidiana que contribuya a reducir el volumen de residuos que no reciben un aprovechamiento posterior y fortalecer la articulación entre los buques, el puerto y los sistemas de gestión en tierra. En definitiva, la propuesta pone el foco en una acción concreta y repetida a diario: separar correctamente los residuos desde el lugar donde se generan. Una práctica que requiere compromiso individual, coordinación institucional y continuidad para traducirse en mejores resultados ambientales.
