La cruda advertencia forma parte de los ejes del reciente informe, titulado “China y el control de la pesca dentro de la ZEE Argentina”, de Milko Schvartzman, investigador en pesca ilegal y conservación marina.
La extensa investigación precisa que más del 63% de la flota dedicada a la especie opera en la ZEE y está controlada por empresas de origen chino, algunas con antecedentes de captura ilegal.
La cifra representa un cambio profundo respecto del escenario de comienzos de siglo, cuando la mayor parte de las embarcaciones pertenecía a grupos empresarios argentinos o españoles.
El informe describe que el avance no se produjo mediante el ingreso masivo de barcos de bandera china, sino a través de la compra de compañías locales, la adquisición de paquetes accionarios, la constitución de sociedades mixtas y la incorporación progresiva de permisos de pesca ya existentes. Ese mecanismo permitió a los grupos inversores consolidar una posición dominante dentro de una de las pesquerías más rentables del Atlántico Sudoccidental.
CONTROL ESTRATÉGICO
El calamar Illex argentinus constituye uno de los principales recursos de exportación del país. Cada temporada genera cientos de millones de dólares en divisas y abastece principalmente a mercados asiáticos y europeos. Su explotación depende de una flota especializada de buques poteros que opera dentro de la ZEE bajo un régimen de permisos nacionales.

Schvartzman advierte que la concentración empresaria adquiere una dimensión estratégica porque el control del recurso deja de estar únicamente asociado a la nacionalidad de la bandera de los buques y pasa a depender de quién toma las decisiones económicas y comerciales detrás de las empresas que explotan las licencias de pesca.
El investigador también señala que varias de las compañías que hoy participan del negocio en Argentina mantienen vínculos con conglomerados que operan grandes flotas de aguas distantes y que, en distintos países, fueron señalados por organismos internacionales y organizaciones ambientales por antecedentes relacionados con pesca ilegal, pesca no declarada o incumplimientos regulatorios. El informe aclara que esos antecedentes corresponden a empresas o grupos económicos que forman parte de esos conglomerados y constituyen un elemento de preocupación para el seguimiento de la actividad.
PRESIÓN SOBRE UN RECURSO MIGRATORIO
La expansión del capital chino en la pesca argentina coincide con el creciente protagonismo global de ese país en la industria pesquera. China posee actualmente la mayor flota de aguas distantes del mundo y es el principal consumidor e importador internacional de productos pesqueros, una estrategia que le permite asegurar el abastecimiento de proteínas para su mercado interno y consolidar presencia económica en distintas regiones.
En el Atlántico Sudoccidental, esa influencia también se manifiesta cada temporada con la presencia de cientos de buques extranjeros que operan sobre el límite exterior de la Zona Económica Exclusiva argentina, especialmente durante la migración del calamar. Aunque esas embarcaciones pescan fuera de jurisdicción nacional, su concentración genera desde hace años preocupación por la presión que ejercen sobre un recurso altamente migratorio.
El informe sostiene que el fenómeno actual trasciende esa conocida imagen de la flota extranjera iluminando el borde de la milla 200. Según el autor, el verdadero cambio ocurre dentro de la propia ZEE argentina, donde empresas con capitales chinos incrementan año tras año su participación en la flota autorizada para capturar el recurso.
OTORGAMIENTO Y TRANSFERENCIA DE PERMISOS
La eventual continuidad de ese proceso, sostiene Schvartzman, podría derivar en que antes del final de la próxima década prácticamente toda la flota potera argentina quede bajo control de intereses empresariales chinos, modificando el mapa de propiedad de uno de los sectores más importantes de la economía pesquera nacional.
“De seguir el proceso de adquisición de la industria de pesca nacional argentina a través de subsidios del Estado chino, en menos de una década, la totalidad de la flota pesquera de Argentina estará en manos de China”, alerta el informe.

La situación reabre el debate sobre el régimen de otorgamiento y transferencia de permisos de pesca, el ingreso de inversiones extranjeras en actividades consideradas estratégicas y los mecanismos de control estatal sobre la composición accionaria de las empresas titulares de licencias.
Mientras desde el sector empresario se destaca que las inversiones permitieron modernizar embarcaciones, sostener el empleo y fortalecer las exportaciones, especialistas en recursos marinos plantean la necesidad de discutir hasta qué punto la creciente concentración de capital extranjero puede afectar la capacidad del país para decidir sobre el aprovechamiento de uno de sus recursos naturales más valiosos.
En un contexto de fuerte competencia internacional por el acceso a alimentos y recursos pesqueros, el informe instala una pregunta que comienza a ganar espacio en el debate público: quién controlará en los próximos años la principal flota dedicada a capturar el calamar argentino y cuáles serán las implicancias económicas, productivas y estratégicas de ese proceso.
