El consumo de pescado en los hogares españoles volvió a retroceder durante 2025, confirmando una tendencia que el mercado viene mostrando desde hace varios años. Así lo refleja el Informe del Consumo Alimentario de España 2025, presentado el pasado jueves 30 de julio por el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas.

Según precisó IP, el volumen de pescado consumido en los hogares españoles disminuyó un 1,1 % respecto de 2024, mientras que el gasto aumentó un 3,1% debido al incremento del precio medio, que se encareció un 4,2%. Es decir, los españoles compraron menos pescado, pero pagaron más por él.

Aunque la caída registrada en 2025 fue más moderada que la del año anterior, el dato confirma una tendencia de largo plazo que preocupa tanto al sector extractivo como a la industria transformadora. De hecho, el propio Ministerio ya había informado que durante 2024 el consumo de productos pesqueros en los hogares había descendido un 3,7 %, prolongando un proceso de retracción que se viene observando desde hace más de una década.

La evolución del consumo de productos pesqueros en España tiene una especial relevancia para el sector pesquero exportador de Argentina, teniendo en cuenta que el país ibérico se ubica segundo en el ranking de los destinos de los productos de la pesca faenados en el caladero argentino.

En este contexto, la publicación de Industrias Pesqueras destacó que 2025 cerró con un menor volumen de compras de pescado, pese al aumento del desembolso económico de las familias, un comportamiento explicado fundamentalmente por el incremento de los precios y no por una recuperación de la demanda.

El descenso del consumo se ha convertido en uno de los principales desafíos para la cadena pesquera española. Distintas organizaciones del sector vienen advirtiendo desde hace años sobre el cambio de hábitos alimentarios, la pérdida de presencia del pescado en la dieta de los hogares, el envejecimiento del consumidor habitual y el menor interés de las generaciones jóvenes por este tipo de productos.

La preocupación no es menor si se considera que España continúa siendo uno de los principales mercados pesqueros de Europa. Sin embargo, el consumo per cápita ha venido reduciéndose de manera sostenida, obligando tanto a productores como a comercializadores a reforzar campañas de promoción y educación alimentaria para recuperar la presencia del pescado en la mesa de los consumidores.

Así las cosas, los datos del Informe del Consumo Alimentario 2025 refuerzan el diagnóstico de un mercado que continúa contrayéndose en volumen, aun cuando el valor de las ventas crezca por efecto de la inflación. Para la industria pesquera española, el desafío ya no pasa únicamente por sostener los precios, sino por revertir una tendencia estructural de caída del consumo que amenaza con consolidarse en los próximos años, lo cual no obedece sólo a factores económicos.

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