El presidente del Astillero Naval Federico Contessi y Cia. S.A., Domingo Contessi, encabezó este sábado la ceremonia de bautismo y botadura N° 156 del Buque Pesquero “San Severo”. En una lluviosa tarde en Mar del Plata se concretó el tradicional ritual de botar un nuevo barco.
Entre las autoridades presentes estuvieron el gobernador de Chubut, Ignacio Torres; el intendente de Rawson, Damián Biss; el secretario de Pesca de Chubut, Diego Brandan; el concejal de Mar del Plata, Gustavo Pulti; el Comandante del Área Naval Atlántica y Jefe de la Base Naval Mar del Plata, contraalmirante Fernando Pérez Kühn; el jefe de la Prefectura Naval de Mar del Plata, prefecto mayor José Cristian Abel Viganó; el jefe de Operaciones de la PNA, Marcelo Ariel Serrano; el secretario General de la Asociación de Capitanes, Jorge Frías y empresarios del sector pesquero.
CRUDO DIAGNÓSTICO
En su discurso, Contessi trazó un duro diagnóstico sobre la situación que atraviesa la industria naval y pesquera argentina. Recordó que cuando proyectaban el año 2026 sabían que “el camino no era sencillo”, pero reconoció que la transición “de tener hasta 8 barcos en construcción simultánea a ver nuestras naves industriales vacías, incluida la recientemente inaugurada nave 4, fue un golpe durísimo”.
El empresario explicó que, para evitar despidos, el astillero decidió “construir un barco para un armador de Mar del Plata, asumiendo su financiación en un contexto de rentabilidad negativa”, y también iniciar “este prototipo 20AC-GM para stock”. Sin embargo, admitió que los esfuerzos no fueron suficientes para sostener la totalidad de los puestos laborales, ya que “pasamos de tener más de un centenar de empleados directos a 82”. Además, señaló que “todos nuestros subcontratistas debieron también reducir sus nóminas al no poder reponer el personal de rotación normal”.
“No saben cuánto me duele esta realidad, porque nuestro mayor capital es la gente”, expresó Contessi, al advertir que “desarmar estos equipos y quebrar el ciclo de capacitaciones, es un pecado que afectará seriamente nuestra competitividad futura”.

Posteriormente, destacó el interés de los empresarios y las familias González y Martella de Rawson por adquirir la obra iniciada para stock, situación que, a su entender, “confirmaba que habíamos desarrollado un producto de excelencia”.
En ese sentido, puso en valor el desempeño de las embarcaciones construidas para operar en Chubut al señalar que “los 5 barcos gemelos entregados en tiempo récord para operar en Rawson, evolucionaron a la perfección, con mínimos detalles de ajuste y liderando los rankings de captura”. Se trató, afirmó, de “un mérito absoluto de nuestros ingenieros, empleados y subcontratistas”.
“LA ACTIVIDAD COMIENZA A ASFIXIARSE”
En otro tramo del discurso, el titular del astillero destacó el rol que tuvo la actividad pesquera chubutense. “Operar en Rawson ha sido una bendición”, sostuvo, aunque aclaró que “hoy sabemos que no siempre es garantía de cumplimiento”, especialmente “cuando la actividad comienza a asfixiarse, incluso en esos lugares bendecidos por la naturaleza”.
Contessi remarcó que “Rawson y la provincia del Chubut han sido nuestra rueda de auxilio en tiempos muy difíciles” y agradeció “profundamente a su gente, su gobernador y a su intendente aquí presentes por habernos permitido generar tanto trabajo”.
Al referirse al contexto actual de la actividad, sostuvo que “la actividad en su conjunto enfrenta el enorme desafío de recuperar la competitividad” y pidió “ser sinceros y mirar el panorama completo”. Según describió, “los costos operativos, los servicios, el transporte y la logística en general han alcanzado niveles distorsionados” que “erosionan severamente la rentabilidad de las empresas”.
ESTRUCTURAS DE COSTOS INVIABLES
“Estas distorsiones nos dejan posicionados frente al mundo con estructuras de costos inviables”, alertó. No obstante, aclaró que “nadie quiere ir en desmedro del trabajo ajeno” y que, por el contrario, “todos anhelamos generar más empleo genuino”. Por ello, consideró que “el camino es el diálogo y la racionalidad para corregir asimetrías y encontrar un equilibrio, que permita que la actividad siga siendo factible para todos”.

El empresario afirmó haberse detenido en esos aspectos porque “en cada uno de esos desafíos logísticos y de costos se explica gran parte de la crisis estructural de la pesca argentina”.
“LA PESCA FRESQUERA DIJO BASTA”
Asimismo, diferenció la situación que atraviesan distintos puertos del país. “En algunos puertos como Rawson se ha reducido muchísimo la rentabilidad, pero aún así sigue motorizando la construcción de barcos nuevos”, indicó. En contraste, sostuvo que “en Mar del Plata, esa rentabilidad hace tiempo que se evaporó, paralizando la renovación de la flota”, una situación que definió como “una tragedia que tarde o temprano todos pagaremos”.
“Lo venimos advirtiendo desde esta tribuna en expresiones públicas de diferentes actores y también respaldados por estudios técnicos, pero pareciera que nadie escucha”, manifestó. Sin embargo, consideró que “algo cambió” recientemente cuando “la pesca fresquera de Mar del Plata se puso de pie y dijo ¡basta!”. En ese sentido, destacó que “un grupo muy numeroso de cámaras y armadores independientes formalizó un contundente pedido ante el Consejo Federal Pesquero” y expresó su deseo de que “este sea el punto de inflexión”.
CUOTIFICACIÓN: “LA ESTOCADA FINAL”
Contessi también hizo una autocrítica al reconocer que “los principales responsables de haber llegado hasta aquí somos nosotros mismos, por no haber estado unidos y por haberse ido más allá de nuestras posibilidades reales”. A pesar de ello, aseguró que el sector está decidido “a revertir esta historia y no permitir nuevos atropellos”.
En ese marco, advirtió que deben mantenerse “muy alertas frente a quienes proponen reformas a espaldas de las instituciones formales”. Según señaló, “existen debates sobre posibles regulaciones a futuro que, de implementarse sin un análisis profundo e imparcial, podrían representar la estocada final para gran parte de la flota fresquera local”, puntualizó en inequívoca referencia al proceso de cuotificación de langostino que impulsa la administración pesquera nacional.
“Lo diremos con total convicción. No puede haber cambio de modelo o sistema exitoso que no esté basado en la transparencia, la ética y la equidad”, afirmó. Aclaró que su mensaje “no tiene intencionalidad política partidaria, ni busca reabrir grietas del pasado dentro de la industria pesquera” y que “mucho menos es un mensaje contra la clase trabajadora”.
“Todo lo contrario, estamos en el mismo barco, junto a los trabajadores embarcados y de tierra”, expresó. Y agregó que “aunque algunos hoy no lo entiendan, transparentar las decisiones y normalizar los costos es la única garantía de sostenibilidad de los empleos en el tiempo”.
ABANDONAR EL REALISMO MÁGICO
Finalmente, sostuvo que si el sector logra “copiar las recetas del primer mundo en tecnificación, agregado de valor y aprovechamiento del 100% del recurso”, podrá “exportar muchas más divisas y generar muchos más empleos sustentables”.
Sin embargo, dejó una última advertencia: “si no logramos ser racionales, si no abandonamos el realismo mágico y entendemos que una empresa, al igual que un país no puede vivir con déficit permanente, si no desterramos ese discurso simplista y malintencionado que dice ‘se quejan pero botan barcos’, si no anteponemos el bien común a los negociados sectoriales, una gran parte de esta bendita industria va a desaparecer y no podemos permitirnos ese lujo”.
“Nuestros padres y abuelos que forjaron este camino y nuestros hijos y nietos que esperan continuarlo, no merecen este indigno final”, concluyó. “Depende de nosotros”.
