Así se desprende de los indicadores que se deben corregir o mejorar en el marco de la certificación internacional de sostenibilidad del langostino costero de Chubut. El ‘sello azul’ de la pesquería de la especie Pleoticus muellleri enfrenta su primera auditoría anual.
La distinción del programa de Marine Stewardship Council (MSC) es considerado el más prestigioso y exigente del mundo, y en el caso del langostino costero de Chubut fue formalizada en marzo de 2025. Se logró tras promediar indicadores por encima de los 80 puntos (en una escala de 0 a 100) en los tres principios evaluados, garantizando la sostenibilidad de la pesquería. Aunque el promedio general fue satisfactorio, se identificaron seis a siete indicadores en “amarillo” (entre 60 y 79 puntos) que requieren un plan de acción para mejoras continuas y pasar a “verde”.
Aquellos indicadores por debajo de 80 puntos no afectan la certificación, pero obligan a la pesquería a cumplir con “condiciones” para elevar esos indicadores durante la vigencia de cinco años.
Durante la primera auditoría anual realizada por la Organización Internacional Agropecuaria (OIA), se presentaron los planes de acción que la provincia llevará adelante para mejorar esos aspectos y sostener la certificación otorgada por MSC.
Si bien la pesquería mantiene un buen desempeño general y conserva la certificación obtenida en 2025, los organismos evaluadores advirtieron que existen entre seis y siete indicadores que todavía no alcanzan el nivel considerado óptimo dentro de los estándares internacionales de sostenibilidad.
Uno de los puntos sensibles, identificado por los auditores, que esta en “amarillo”, es el relacionado con las “reglas de control de captura”, uno de los pilares centrales para garantizar la sustentabilidad a largo plazo del recurso.
Desde CeDePesca explicaron que actualmente la administración pesquera de Chubut todavía depende en gran medida de decisiones sustentadas en criterios empíricos y experiencia operativa. Aunque ese esquema permitió mantener estable la pesquería hasta ahora, el desafío planteado por la certificación MSC es avanzar hacia un sistema basado en indicadores biológicos más precisos y medibles.

“En el caso del langostino costero de Chubut, hay siete puntos que no reunían completamente las condiciones, por ejemplo, el tema de las reglas de control de la captura. Es un punto que hay que seguir trabajando y fortalecerlo. Desarrollar reglas que no estén tan relacionadas con aspectos empíricos como se vino trabajando hasta ahora, con éxito, porque la pesquería está bien, pero tratar de pasar a indicadores que tienen más que ver con la situación biológica del recurso”, precisó el director Ejecutivo de CeDePesca, Ing. Ernesto Godelman.
La exigencia internacional apunta a que Chubut desarrolle reglas objetivas de manejo pesquero vinculadas directamente al estado biológico del langostino. Durante esta primera auditoría, la provincia no estuvo obligada a presentar nuevas reglas concretas, pero sí debió demostrar que existe un plan de trabajo en marcha para corregir esas debilidades. En ese marco, se informaron reuniones técnicas, talleres y procesos de discusión orientados a diseñar nuevas herramientas de manejo.
Sin embargo, el escenario cambiará en la próxima revisión anual. Los auditores exigirán avances concretos y resultados verificables sobre los indicadores observados, especialmente en materia de control de captura y gestión biológica del recurso.
Otro de los aspectos señalados por la auditoría tiene que ver con el impacto ambiental de la actividad sobre el bentos, es decir, los organismos que habitan el fondo marino. La certificación exige que la provincia pueda medir y demostrar tasas de recuperación de esos ecosistemas luego de la actividad pesquera, un aspecto que todavía presenta limitaciones técnicas y científicas.
Para responder a esa demanda, se puso en marcha un programa de investigación con participación de organismos científicos y académicos que buscará generar información específica sobre la recuperación del ecosistema bentónico en aguas provinciales.
La certificación MSC tiene una vigencia de cinco años, pero exige auditorías anuales obligatorias para comprobar avances continuos. En ese período, Chubut deberá demostrar que logró elevar la puntuación de los indicadores observados y consolidar un sistema de manejo más robusto, transparente y sustentado científicamente.
