Con un esquema de articulación público-privada, el sector pesquero argentino avanza en una agenda de promoción internacional que tendrá próximas escalas en París y Vigo, con el objetivo de fortalecer la presencia de sus productos en Europa y proyectar luego nuevas acciones hacia China y otros mercados asiáticos. La estrategia pone el foco en el langostino argentino, su condición de producto natural, salvaje y austral, y en atributos cada vez más determinantes para los compradores internacionales, como la trazabilidad y las certificaciones.
La promoción internacional de los productos pesqueros argentinos busca dar un nuevo paso en Europa. La Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional (PromArgentina), junto con la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), la Cámara de Armadores Pesqueros y Congeladores de la Argentina (CAPeCA) y la Asociación para el Desarrollo de la Pesca Argentina (ADPA), coordinan una agenda de actividades destinada a ampliar la presencia del sector en mercados estratégicos.
En ese marco, una de las próximas acciones será el “Día del Langostino”, que se realizará el 2 de octubre en París, durante la Argentina Week. La iniciativa contempla una ronda de negocios con importadores mayoristas, cadenas de supermercados y otros compradores, además de una degustación destinada a poner en valor las características diferenciales del langostino argentino.
La actividad tendrá continuidad en la Feria Coxemar, en Vigo, y forma parte de una estrategia de promoción que no se limita al mercado francés ni a Europa. El sector proyecta replicar posteriormente este esquema en China y otros destinos asiáticos, con una agenda que apunta a diversificar mercados y ampliar los canales de comercialización.
RONDAS DE NEGOCIOS
Para Marisa Bircher, asesora en Comercio Exterior y Relaciones Internacionales de ADPA, el valor de la iniciativa reside, en primer lugar, en el consenso alcanzado entre el sector privado y los organismos públicos. “Es una actividad muy positiva para el sector, primero porque surgió de un consenso, tanto con la Agencia de Inversiones como con la industria, de promover un sector que tiene mucha potencialidad en la Unión Europea”, señaló a PARTE DE PESCA.

En ese sentido, remarcó que el objetivo excede la posibilidad de generar negocios puntuales en Francia. “Si bien se da bajo el marco de la Argentina Week en París, la industria no lo mira únicamente como el mercado francés, sino como la posibilidad de seguir afianzando un vínculo que es altamente estratégico para el sector”, explicó.
La ronda de negocios será uno de los principales componentes de la agenda. Está prevista la participación de importadores mayoristas, cadenas de supermercados y distintos perfiles de compradores, además de reuniones bilaterales con actores considerados estratégicos.
“Participarán empresarios que acompañen en la delegación oficial y también algunas reuniones más allá de esta ronda con algunos actores claves. En términos generales, es una actividad que nos da una visibilidad y una oportunidad de seguir mejorando las exportaciones”, sostuvo Bircher, exsecretaria de Comercio Exterior de la Nación entre 2018 y 2019.
LANGOSTINO CON ATRIBUTOS DISTINTIVOS
Dentro de la estrategia de posicionamiento, el langostino ocupa un lugar central. La industria busca construir una propuesta de valor asociada a tres atributos: natural, salvaje y austral.
“En el caso particular del langostino, entiendo que una de las premisas que plantea la industria y muestra como distintivo es que se trata de un producto natural, salvaje y austral”, afirmó la especialista.
La diferenciación, sin embargo, no depende únicamente de las características intrínsecas del producto. Existe un desafío adicional: lograr que esos atributos sean reconocidos por el consumidor internacional.
“Es lo que nos marca una diferenciación en materia de calidad, de gusto, y el consumidor final a nivel global no lo identifica si nosotros no impulsamos una ‘marca país’. Y para eso se necesita la mano del Gobierno”, planteó.
La construcción de una identidad exportadora para el producto requiere, de acuerdo con su análisis, una estrategia coordinada entre empresas y Estado. “Se trata de una estrategia mucho más amplia de lo que puede el privado promover en un mercado. Hoy el principal objetivo es afianzar el vínculo en la Unión Europea y también después empezar a replicarlo en Asia”, sostuvo.
EL MERCADO UE ES ALTAMENTE EXIGENTE
En los mercados desarrollados, la competitividad de los alimentos ya no está determinada exclusivamente por precio, calidad o disponibilidad. La trazabilidad, las certificaciones y los estándares ambientales y productivos adquirieron un peso creciente en las decisiones de compra. La Unión Europea es uno de los mercados donde estas exigencias se encuentran más desarrolladas y alcanzan a múltiples cadenas agroalimentarias.
“La Unión Europea está altamente exigente, no solamente con la pesca, sino con la carne, con la soja y con todos los productos. Hoy nos exigen hasta producir en campos no deforestados. La Unión Europea ha ido incrementando sus exigencias en materia de trazabilidad y la industria se lo venía trabajando”, explicó Bircher.
Desde esa perspectiva, la promoción internacional también representa una oportunidad para visibilizar capacidades que ya existen dentro del entramado exportador argentino. “Es beneficioso poner a la luz una política que está implementada en muchas compañías exportadoras, que es entender que es un producto trazable y que llega al plato del consumidor con todos los estándares y certificaciones”, destacó.
DEL IMPORTADOR AL CANAL GASTRONÓMICO
La agenda de promoción también apunta a ampliar los canales de comercialización. La estrategia para los próximos años contempla trascender el esquema tradicional de mayoristas y distribuidores para profundizar el vínculo con cadenas hoteleras y restaurantes.
“Todo esto es un proceso que lleva tiempo. Ya estamos agendando actividades para 2027 que todavía están en etapa borrador, de ampliar el canal de comercialización, no únicamente mayoristas o distribuidores, sino ir más a las cadenas hoteleras o de restaurantes”, anticipó Bircher.
En esa estrategia, la gastronomía aparece como una herramienta de promoción comercial y cultural. Por ese motivo, las actividades contarán también con la participación del chef argentino Lisandro Ciarlotti.
El objetivo es asociar el producto con una experiencia y una identidad gastronómica. “Queremos mostrar calidad, trazabilidad y la cocina argentina; cómo nosotros consumimos el pescado y cómo lo podemos llevar a nivel internacional”, resumió.
ACUERDO MERCOSUR-UE: UNA NUEVA OPORTUNIDAD
La puesta en vigencia del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur agrega, para el sector exportador argentino, un elemento adicional al escenario de promoción y apertura de mercados.
Para Bircher, se trata de un avance relevante, particularmente por el potencial que representa para productores y empresas que todavía no tienen una presencia consolidada en Europa.
“Es un aliciente, era una deuda pendiente. Te lo digo como ex negociadora del acuerdo: una deuda que teníamos con los exportadores argentinos”, afirmó.
La especialista en comercio exterior remarcó que la relación comercial con Europa no comienza con el acuerdo. “La Unión Europea no es que la identificamos como una oportunidad por el acuerdo. Siempre fue uno de nuestros tres socios históricos estratégicos, junto a Brasil y Estados Unidos”, señaló.
En su lectura, el nuevo escenario puede contribuir a que más empresas argentinas puedan acceder a un mercado caracterizado por altos niveles de exigencia y poder adquisitivo. “Es darle la oportunidad a otros exportadores argentinos, productores y pymes, de poder llegar a un mercado altamente calificado”, sostuvo.
“SIEMPRE MANDA EL CONSUMIDOR”
La ampliación de mercados y la incorporación de valor agregado también encuentran un límite en las condiciones internas de competitividad. Bircher considera que la estrategia exportadora debe complementarse con medidas que permitan a las empresas argentinas competir en mejores condiciones.
“Siempre manda el consumidor. En eso manda el mercado de destino. No es lo mismo España que Japón. Eso la industria lo tiene muy identificado”, explicó al referirse a los cambios en los hábitos de consumo y a la necesidad de adaptar la oferta a cada destino.
La agenda de promoción y diversificación de mercados, señaló, debe avanzar en paralelo con una mejora de las condiciones locales para producir y exportar. “A veces no solo alcanza la disposición del privado, sino también es necesario contar con factores de competitividad local, porque siempre que hablamos de valor agregado, solo es posible si hay competitividad interna”, planteó.
“El exportador argentino siempre va a querer incorporar valor agregado porque le pagan mejor el producto final, pero está claro que para eso también se necesita mejorar la competitividad interna”, afirmó.
Entre las medidas reclamadas por el sector, mencionó específicamente la reducción de la presión tributaria sobre las exportaciones. “Se necesitan medidas como eliminar o, al menos, disminuir los derechos de exportación, que es un pedido muy genuino de la industria”, concluyó.
La estrategia que comienza a desplegar el sector pesquero combina así promoción comercial, construcción de marca, trazabilidad, gastronomía y apertura de nuevos canales de venta. El desafío será convertir esa agenda en mayor presencia efectiva en los mercados internacionales y, al mismo tiempo, generar las condiciones de competitividad necesarias para que la oferta argentina pueda continuar expandiéndose.
