La actitud asumida por la dirigencia del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos en la última audiencia de “desconocer” la oferta empresaria y dejar a la negociación en un punto de partida fue duramente cuestionada por CAPeCA, CAPIP y CEPA.
Las entidades empresarias responsabilizan directamente a la conducción del SOMU que mantiene a Raúl Durdos, con mandato prorrogado hasta el 9 de mayo, de haber pergeñado una maniobra que en la práctica deja a un centenar de barcos en puerto y a miles de marineros sin posibilidad de salir a trabajar.
La actividad pesquera enfrenta una nueva paralización en el inicio de la temporada de langostino, en un contexto que las cámaras empresarias califican como similar al ocurrido en 2025, cuando el sector atravesó —según señalaron— la mayor inactividad de su historia.
SE REPITE EL ESCENARIO 2025
De acuerdo con un comunicado conjunto, la temporada comenzó el 15 de abril, pero actualmente más de 100 barcos permanecen sin operar. Esta situación podría derivar en pérdidas económicas que impacten no solo en las empresas, sino también en trabajadores, comercios y municipios vinculados a la actividad.
CAPeCA, CAPIP Y CEPA recordaron que, tras el conflicto del año pasado, la industria asumió el compromiso de revisar junto al sector gremial las condiciones económicas para garantizar la viabilidad y sustentabilidad del sector. En ese marco, indicaron que mantuvieron varios encuentros con representantes del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), en los que se trabajaron distintas alternativas para alcanzar un acuerdo.
LA MANIOBRA OCULTA
Según detallaron, ante la falta de respuesta, el 20 de febrero presentaron una propuesta ante la Secretaría de Trabajo basada en “tablas de escenarios de mercado”. Este esquema fue el eje de las reuniones semanales mantenidas durante los últimos tres meses entre las cámaras y el gremio.
Sin embargo, señalaron que en la audiencia del último jueves, realizada en la Secretaría de Trabajo de la Nación, el SOMU manifestó “desconocer” la propuesta y solicitó un plazo de 10 días para su análisis, fijando una nueva instancia de encuentro para el 6 de mayo.
Si bien las empresas no lo indicaron, es un secreto a voces que la oculta maniobra de la gestión Durdos es que ante la negociación en marcha obtengan una nueva prórroga en sus mandatos.
“A FOJA CERO”
En tanto, las cámaras empresarias calificaron esta situación como “insólita” y afirmaron que, amparándose en un tecnicismo jurídico, el gremio puso en pausa tanto la mesa de diálogo pública como la privada, lo que implica —según expresaron— volver “a foja cero” la discusión.
Asimismo, advirtieron que esta decisión resta relevancia al factor tiempo, considerado esencial para la campaña de langostino y para la preservación del recurso, y señalaron que se da en un contexto en el que “todos necesitan trabajar y generar ingresos”. En ese sentido, sostuvieron que “la voluntad de acordar debe prevalecer sobre las formas burocráticas”.
LLAMADO A LA RESPONSABILIDAD
Ante este escenario, la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), la Cámara de Armadores de Pesqueros y Congeladores de la Argentina (CAPECA) y el Consejo de Empresas Pesqueras Argentinas (CEPA) realizaron un llamado urgente al diálogo para destrabar el conflicto.
Finalmente, las entidades afirmaron que cuentan con voluntad de alcanzar un acuerdo y señalaron que esperan que la representación sindical “demuestre tener la convicción y la responsabilidad necesarias para cuidar el sustento de los miles de argentinos que se ven impactados por esta actividad”.
