Las tarifas del transporte marítimo de contenedores volvieron a registrar fuertes incrementos y alcanzaron su nivel más alto en los últimos 18 meses, en un escenario marcado por el adelantamiento de cargas, restricciones de capacidad y una demanda sostenida en las principales rutas comerciales del mundo. La industria pesquera argentina no queda ajena a este nuevo impacto teniendo en cuenta que el 95% de los productos se exportan y profundiza la erosión de su competitividad.
Además de los factores vinculados a la oferta y la demanda, el mercado marítimo continúa atento a la evolución del contexto geopolítico internacional. Había cierta expectativa ante el acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán, pero el fracaso de la tregua y la reanudación de la escalada bélica provocó una fuerte suba del petróleo, lo que consecuentemente se traduce en actualizaciones de los precios de los fletes marítimos a nivel global.
NIVEL MÁS ALTO DE 2026
El Índice Mundial de Contenedores (WCI, por sus siglas en inglés), elaborado por la consultora Drewry, mide el precio promedio de enviar un contenedor de 40 pies a través de las ocho principales rutas marítimas del comercio mundial, de forma semanal.

Al 2 de julio de 2026, el costo promedio de transportar un contenedor de 40 pies alcanzó los US$4,530.0, un incremento de 138.5 % respecto al 26 de febrero de 2026, dos días antes de que iniciara el conflicto entre Estados Unidos e Irán, y de 104.7 % en lo que va de año.
INCREMENTO DE DEMANDA
Como resultado, parte de la capacidad del transporte marítimo continúa operando con menor eficiencia. Además, el incremento en la demanda de transporte para abastecer inventarios ha elevado la demanda por espacio en los buques, mientras que las navieras han aplicado aumentos de tarifas y recargos en distintas rutas.
La consultora considera que esta dinámica podría sostenerse en el corto plazo y anticipa nuevas subas tarifarias durante las próximas semanas. En este contexto, las compañías marítimas ya comunicaron nuevas actualizaciones de tarifas y recargos, lo que refuerza las expectativas de nuevos incrementos en el corto plazo.
VOLATILIDAD E INCETIDUMBRE
La evolución de las tarifas marítimas es seguida de cerca por importadores, exportadores y áreas de compras y abastecimiento debido a su influencia sobre los costos logísticos y la planificación de operaciones.
Cuando los espacios disponibles en los buques comienzan a reducirse y las tarifas aumentan, las empresas suelen adelantar pedidos o modificar sus cronogramas de embarque para evitar mayores costos o eventuales dificultades para acceder a capacidad de transporte.
Durante décadas, el comercio global funcionó bajo reglas claras y una estrategia consolidada, donde occidente proveía el diseño tecnológico y oriente se encargaba de la manufactura; en ese contexto, una de las preguntas más comunes en las áreas logísticas era: ¿quién ofrece el flete más barato?. Sin embargo, desde el año pasado, la volatilidad geopolítica, los nuevos aranceles, la congestión portuaria y la creciente presión por garantizar el abastecimiento, obligaron a las empresas a replantear ese criterio.
Fuente: LogisticsWorld/SmartLog
