Las plantas de procesamiento de Chubut y el Sindicato de la Alimentación arribaron el último viernes a un entendimiento y firmaron el acuerdo salarial que rige hasta mayo de 2026. Las partes en un acto de madurez y responsabilidad avanzaron con las negociaciones paritarias y llegaron a un nuevo convenio sin conflicto y preservando la paz social.
Como en toda negociación donde se dirimen cuestiones laborales y salariales, hay ofertas y contraofertas, revisión de ítems, donde de los dos lados se hacen concesiones hasta llegar a un texto consensuado que permite alumbrar un acuerdo; de eso, justamente, se trata una negociación paritaria.
CERTEZA Y PREVISIBILIDAD
Habiendo “voluntad” y “vocación” para negociar, se discuten punto por punto, hasta que ese ejercicio de buena fe negocial permite cerrar un entendimiento.
Este acuerdo entre CAPIP y el STIA le aporta certeza y previsibilidad a la industria pesquera de Chubut, toda vez que se despeja un escenario de conflictividad; y no es un dato menor, teniendo en cuenta la delicada situación que enfrente el sector langostinero, en una atípica temporada de pesca en aguas nacionales.
Contrariamente, a lo ocurrido aquí, la flota congeladora tangonera está paralizada como resultado de la intransigente posición del SOMU, sindicato que se niega a negociar valores de referencia del langostino, y en una postura dogmática dice los convenios no se tocan, bajo el único argumento de: “No es No”.
LA PESCA EN CRISIS
Vale subrayar que en este acuerdo firmado, el viernes 25 de julio de 2025, entre el Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación de Chubut (STIA) y la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP), hay un ‘Artículo Preliminar’, en el que las partes hacen y expresan un reconocimiento expreso de la crisis que atraviesa a la actividad pesquera de Argentina.
“El contexto extremadamente dificultoso en el que se desarrolla en la actualidad la actividad pesquera fabril en general, y del procesamiento y venta de langostino en particular, hace necesario ratificar y aclarar condiciones específicas de labor que autoricen la prestación laboral eficiente y garanticen la paz social por el plazo de vigencia del acuerdo”, manifestaron las partes en forma concordante.
INCREMENTO NO REMUNERATIVO
Con algunas variantes, el acuerdo salarial para las plantas de procesamiento incluyó el esquema que vienen instrumentando desde hace años, en cuanto refiere a incremento salarial a través de montos fijos no remunerativos que posteriormente se los incorpora al básico y factor.
“Las partes acuerdan mantener el ‘status quo’ salarial actual; e implementar un incremento salarial de carácter no remunerativo para todo el personal alcanzado por el CCT 372/04, diferencial por categoría, equivalente a la suma mensual de $83.000 para la categoría de jornalizados que será abonada quincenalmente. En tanto, que el personal mensualizado liquidado bajo tal modalidad, el incremento salarial no remunerativo ascenderá a la suma de $103.000 por mes. Atento lo expresado, y considerando el remanente actual no remunerativo, derivado de periodo anterior, el personal jornalizado percibirá la suma no remunerativa de $90.000 por quincena y el mensualizado de $200.000 bajo esta modalidad”, puntualiza uno de los artículos clave del acuerdo.
También como se instrumentó en acuerdos anteriores, se fija un bono denominado de “Fidelidad y Paz Social”, en este caso de un monto anual de $390.000 que se liquidará en dos pagos, el primero en diciembre de 2025 y el restante en marzo de 2026.
TEMPORADA ECHADA POR LA BORDA
Evitar un conflicto siempre es plausible. Más en una actividad como la pesquera que está hoy cruzada por una inflexible posición del gremio de la marinería que mantiene a más de un centenar de barcos congeladores paralizados en los puertos y con la temporada echada por la borda.
Con todo, gran parte de los barcos colorados de altura tampoco están operativos y eso ha generado que las plantas no tengan materia prima disponible. Recién para este lunes, pisando agosto, algunas plantas empezaron a citar a su personal de temporada, mientras que, en años anteriores, la actividad comenzaba a moverse a fines de mayo.
Tal vez, todo un indicador que fue rápidamente leído por el STIA y lo llevó a actuar con máxima prudencia y responsabilidad hasta alcanzar consenso.
