La empresa pesquera Fuertes Vientos S.A., radicada en Puerto Madryn, concretó su primera exportación de merluza y dio un paso importante en el desarrollo de un proyecto productivo que busca diversificar su actividad, ampliar los períodos de funcionamiento de la planta y generar nuevas oportunidades de empleo en la ciudad.
El primer despacho de un contenedor con productos de merluza al mercado externo se concretó el pasado 20 de octubre, luego de que la firma pusiera en marcha una nueva etapa de procesamiento en tierra y avanzara con la incorporación y capacitación de trabajadores locales. Se trata de un resultado concreto para una iniciativa que comenzó a tomar forma en septiembre, cuando la empresa abrió una convocatoria laboral que superó ampliamente las expectativas iniciales.
La propuesta despertó un inusual interés en Puerto Madryn: más de 3.600 personas se inscribieron para acceder a los puestos ofrecidos. Después de un proceso de entrevistas y selección, la compañía fue conformando una nueva dotación de operarios para desarrollar las tareas vinculadas al procesamiento de pescado blanco.
SASTRE RECORRIÓ LA PLANTA
El crecimiento de la iniciativa fue uno de los aspectos destacados durante la reciente visita del intendente Gustavo Sastre a las instalaciones de Fuertes Vientos, donde recorrió la planta y mantuvo contacto con los responsables de la empresa.
Según los datos difundidos durante la visita, la firma incorporó hasta el momento a 110 trabajadores. De ese total, más de 60 accedieron a sus puestos a partir de cursos, capacitaciones y programas de formación laboral impulsados por la Municipalidad de Puerto Madryn.
El jefe comunal destacó la articulación entre el sector público y la empresa para facilitar la incorporación de trabajadores de la ciudad y remarcó la importancia de vincular las herramientas de capacitación con las demandas concretas del sector productivo.
RECUPERAR EL OFICIO DEL FILETEADO
Uno de los desafíos que enfrentó Fuertes Vientos para poner en marcha esta nueva línea de producción fue la formación de personal sin experiencia previa en la industria pesquera.

La convocatoria permitió incorporar personas provenientes de distintas actividades laborales, muchas de las cuales debieron comenzar su aprendizaje prácticamente desde cero. La capacitación comprendió aspectos vinculados con las buenas prácticas de elaboración, el manejo y afilado de cuchillos y las técnicas específicas de eviscerado y fileteado de merluza.
Para transmitir esos conocimientos, la empresa también recurrió a trabajadores especializados con amplia trayectoria en el oficio. Entre ellos participó Misael Chayle, filetero desde 1980, quien colaboró en la formación de los nuevos operarios.
La recuperación de esa mano de obra especializada constituye otro de los objetivos del proyecto, en una ciudad donde el crecimiento del procesamiento de langostino fue desplazando progresivamente otras actividades tradicionales vinculadas al pescado blanco.
El aprendizaje requiere tiempo y continuidad en la producción. Por eso, la posibilidad de sostener el procesamiento de merluza durante períodos más prolongados resulta determinante tanto para consolidar los conocimientos adquiridos como para mejorar progresivamente los rendimientos y la calidad de los productos elaborados.
PRODUCIR TODO EL AÑO
La decisión de avanzar con el procesamiento de merluza responde también a una cuestión estructural de la industria pesquera de Chubut: la dificultad de sostener las plantas y sus estructuras laborales cuando la actividad depende fundamentalmente de la temporada de langostino.
Ángelo Casas, socio gerente de Fuertes Vientos, había explicado que la empresa necesitaba encontrar alternativas para aprovechar su capacidad instalada y generar mayor continuidad productiva.
En declaraciones anteriores, el empresario sintetizó ese objetivo al señalar: “La única forma es producir todo el año”.
La merluza aparece así como una alternativa para extender el calendario de actividad, aprovechar la disponibilidad de materia prima y desarrollar nuevos productos destinados a distintos mercados.
La empresa comenzó trabajando con filetes de merluza con piel, orientados al mercado estadounidense, y también proyectó elaboraciones para destinos como España y Países Bajos, con presentaciones de mayor elaboración, entre ellas filetes sin piel y sin espinas.
En ese esquema, la disponibilidad regular de pescado constituye una condición fundamental para sostener los niveles de producción y cumplir con los compromisos comerciales. La firma avanzó en acuerdos de abastecimiento con embarcaciones fresqueras para garantizar el suministro de materia prima a su planta.
