Con posturas diametralmente opuestas, el sector empresario langostinero elevó a la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca de la Nación pedidos para que se realice un cierre anticipado de la pesquería en aguas nacionales y otros para que por el contrario se mantenga habilitada la pesca comercial hasta tanto existan informes técnicos del INIDEP que recomienden lo contrario.

A primera hora de la mañana de este jueves, corrió como reguero de pólvora la presentación hecha por CAPIP y CAPECA ante el subsecretario Juan Antonio López Cazorla en la que le pidieron que el próximo 24 de agosto sea el último despacho a la pesca en aguas de la jurisdicción nacional.

Inmediatamente después, ingresaron en la cartera nacional de pesca planteos rechazando abiertamente ese pedido de cierre anticipado y por el contrario solicitaron al funcionario que mantenga abierta la pesquería hasta tanto los indicadores biológicos aconsejen lo contrario, como en las anteriores temporadas de aguas nacionales. En esta línea se presentaron, entre otras, la empresa Conarpesa, Red Chamber Argentina, y la cámara marplatense CAPEAR ALFA.

Las sendas presentaciones, claramente contrapuestas, evidencia la falta de consenso en cuanto a la política de cierre de la pesquería de langostino en nación.

Por un lado, CAPIP y CAPECA adujo razones comerciales: “la prosecución de la actividad ha dejado de ser económicamente viable. Consideramos que extender la temporada en estas condiciones implica seguir generando costos operativos innecesarios para las flotas concurrentes, sin que ello se traduzca en una productividad que justifique el esfuerzo pesquero”, le transmitieron a Cazarla.

En tanto, las empresas independientes, no agrupadas en cámaras, consideran que “cerrar o abrir en función de temas comerciales no lo permite la Ley Federal de Pesca; cualquier decisión debe estar fundamentadas únicamente en razones biológicas y por recomendación del INIDEP”.

“Si alguna empresa no quiere seguir pescando que amarre sus barcos y deje seguir trabajando a los que sí quieren seguir haciéndolo”, sintetizan quienes le solicitaron a la Subsecretaría de Pesca mantener abierta la zafra nacional.

Coincidente con la visión de empresas independientes, se pronunció también este jueves la cámara marplatense ALFA, puso en valor el protocolo de administración propuesto por el Programa de Pesquería de Langostino del INIDEP, integrado por Paula Moriondo Danovaro y los investigadores Juan de la Garza, Mónica Fernández, Valeria Souto y Emiliano Pisani. “Este sistema ha permitido que el langostino argentino se mantenga como uno de los recursos más sanos y mejor manejados del Atlántico Sur, garantizando previsibilidad para la industria y sustentabilidad para el ecosistema”, explicaron al sostener que cualquier decisión de cierre debe estar atada a fundamentos científicos y no a decisiones discrecionales.

El sector langostinero argentino ha estado cohesionado en temas vinculado al abordaje de los mayores costos que han erosionado la competitividad de la actividad, pero en términos “comerciales” cada actor tiene una mirada diferente de abordaje; y este tema del pedido anticipado de cierre exhibió las diferencias de fondo.

Con todo, López Cazorla escuchó todos los planteos, pero el tema ni siquiera fue analizado en la sesión de hoy del Consejo Federal Pesquero (CFP), y habría transmitido que no tiene por el momento elementos que hagan necesario fijar cierre de despachos a la pesca.

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