El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, afirmó que la prioridad de la Casa Blanca es desescalar el conflicto entre ambas naciones. Calificó a la Argentina de “gran amigo” y destacó la relación con Gran Bretaña.

La posibilidad de un nuevo foco de tensión por las Islas Malvinas volvió a instalarse en la agenda internacional luego de que el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, afirmara que Washington intentaría “desescalar” cualquier crisis entre la Argentina y el Reino Unido antes de considerar otro tipo de intervención. Sus declaraciones llegan en medio de una renovada disputa diplomática vinculada al avance de proyectos petroleros en aguas reclamadas por el país.

Consultado por el canal británico GB News sobre qué haría Estados Unidos ante un hipotético conflicto en el Atlántico Sur y si respaldaría militarmente a Londres, Waltz evitó comprometer una postura. “Es una decisión del comandante en jefe”, sostuvo al referirse a una eventual definición del presidente Donald Trump.

Lejos de respaldar explícitamente a alguno de los dos países, el diplomático puso el foco en la necesidad de evitar una escalada. “Creo que buscaríamos desescalar antes de llegar tan lejos”, señaló. Además, remarcó los vínculos que Washington mantiene con ambas naciones.

“Argentina es una gran amiga de Estados Unidos”, afirmó Waltz, mientras recordó la histórica “relación especial” que une a su país con el Reino Unido. Cuando le preguntaron sobre una eventual asistencia militar, volvió a esquivar una definición y respondió que cualquier decisión de ese tipo corresponde a la Casa Blanca y al presidente estadounidense.

Las declaraciones cobran relevancia porque se producen después de una serie de mensajes ambiguos de Trump sobre la disputa de soberanía. A fines de agosto, el mandatario había asegurado que analizaba “cada posición” cuando fue consultado sobre la posibilidad de revisar la postura tradicional de Washington respecto de las islas.

La tensión volvió a escalar el pasado 28 de septiembre, cuando el Presidente instruyó a la Cancillería y a los equipos jurídicos a iniciar el procedimiento de arbitraje previsto en el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

Según informó oficialmente la Presidencia, el objetivo es impedir el desarrollo de Sea Lion y evitar nuevas autorizaciones para la explotación de recursos naturales en los espacios marítimos que la Argentina considera propios.

Las empresas involucradas sostienen una posición opuesta. Navitas Petroleum, que posee el 65% del proyecto, y Rockhopper Exploration, titular del 35% restante, aseguran contar con licencias válidas otorgadas por las autoridades de las islas y con respaldo del Gobierno británico. La primera producción de petróleo está prevista para 2028.

En ese contexto, el primer ministro británico Andy Burnham llevó personalmente el tema a su reunión con Trump durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York.

Tras el encuentro, el jefe del Gobierno británico ratificó la postura de Londres. “Vamos a mantenernos firmes frente a cualquier amenaza. Defenderemos el derecho de los habitantes de las Falklands a la autodeterminación y a seguir siendo británicos”, declaró.

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