Terminó la temporada de pesca de langostino en aguas de Chubut. Ahora, todas las miradas ponen foco en la zafra de aguas nacionales. El tema es eje de conversación, por estas horas, entre funcionarios y empresarios que participan de la Seafood Expo North America en Boston.

Las cámaras pesqueras CAPIP, CAPeCA y CEPA formalizaron un ofrecimiento al SOMU, en el mes de enero, lo reiteraron en febrero y marzo, dando cuenta a la Secretaría de Trabajo de la Nación, en el Ministerio de Capital Humano, mientras que desde el gremio dilatan una respuesta o definición.

Chubut acaba de cerrar una zafra que se ubica entre las mejores del historial de la pesquería de la especie Pleoticus muelleri, en términos de capturas, con un dato por demás relevante, toda la temporada estuvo librada de tensiones y sin fricciones sindicales dado que los acuerdos salariales se pautaron con anticipación.

No es una anécdota, primó la madurez de las partes que componen el ecosistema laboral del langostino, desde la estiba, marinería, conductores navales, capitanes; y en tierra, el personal de las plantas de procesamiento, y todo el andamiaje de la extensa cadena productiva.

La reciente reunión mantenida entre las autoridades del SOMU, cuyo mandato está vencido, con representantes de las cámaras empresarias genera incertidumbre y preocupación en la marinería.

Hay sectores de trabajadores que consideran que Raúl Durdos y Juan Navarro carecen de legitimidad para negociar con las empresas. La indefinición de la Justicia Laboral sobre el estado institucional de la organización sindical tras la suspensión de las elecciones y la prórroga extraordinaria de mandatos, caducada el 12 de febrero, alimenta un clima de poca claridad.

Durdos, Navarro, Valderrama y Zapata aseguran que mientras no haya una orden judicial ‘firme’ que disponga algo en contrario, ellos, son las autoridades con plenas facultades.

En tanto, los “trabajadores no sindicalizados”, es decir, los marineros relevos, que fueron borrados de los padrones, sin poder participar de las elecciones, pero que a su vez fueron los más afectados por el conflicto de 2025, podrían tener un ‘rol clave’ este año si el SOMU dilata la firma del acuerdo.

Miles de marineros “relevos”, con libreta en mano, se sometieron a las presiones del gremio que conducía Durdos, con la esperanza en que la ‘lucha’ los llevaría a tener mejores ingresos.

La flota congeladora tangonera estuvo más de tres meses en puerto sin soltar amarras, desde empresas asociadas a cámaras empresarias, como también de empresas independientes, en virtud de las condiciones económicas internas y la depresión de los precios de los mercados internacionales.

Esa dilación en firmar, por parte del SOMU, provocó que muchos marineros no tuvieran la posibilidad de ni siquiera hacer una marea, ya que desde las delegaciones del sindicato se digitó a quienes le daban embarque, en plena campaña electoral, de unas elecciones que quedaron suspendidas.

La decisión política de la gestión Durdos de no firmar, durante tres meses, con la flota congeladora tangonera, implicó consecuencias. Los barcos salieron recién en agosto de 2025 y a fines de octubre se terminó la zafra de aguas nacionales.

Cuando los ‘relevos’ quisieron embarcar, sus dirigentes los catalogaron de “carneros”; les ordenaron no subir y esperar en tierra firme. La mayoría no logró hacer ni una marea, y los que embarcaron fue para las últimas mareas a fines de octubre cuando los barcos ya volvían sin completar.

Con este antecedente, que no es filosófico, sino que los marineros “no sindicalizados” lo palparon en primera persona -y en su propio bolsillo-, se impone el interrogante da origen a esta nota. ¿Qué harán los ‘relevos’ este año si el SOMU no firma el acuerdo?

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