El conflicto bélico en Irán comenzó el 28 de febrero 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron los primeros ataques. Desde ese día a la fecha, el costo de los fletes marítimos a nivel global experimentó una suba del 11%. Esa es una de las primeras secuelas palpables que enfrentan los exportadores.
Diferentes ejecutivos de compañías pesqueras consultados por PARTE DE PESCA admiten que siguen de cerca la evolución de las variables de los mercados ante un eventual escenario de retracción de la demanda, tal como ocurrió cuando comenzó la invasión de Rusia a Ucrania, en febrero de 2022. El antecedente más reciente que confirma que una escala bélica tiene consecuencias en todo el comercio internacional.
SE ENCARECEN LOS FLETES MARÍTIMOS
A la pesada estructura de costos que ya tiene la industria pesquera argentina, netamente exportadora, se le presenta ahora un inesperado sobrecosto en la logística del comercio exterior.
El impacto del conflicto armado que se desarrolla en Medio Oriente continúa expandiéndose por diferentes sectores de la economía mundial. El precio de los fletes marítimos no ha escapado a las consecuencias de la guerra y el transporte de los contenedores de 40 pies se incrementó.
SUBA DEL PETRÓLEO Y EL COMBUSTIBLE
En tanto, los combustibles en Argentina registraron un aumento acumulado de entre 15% y 16,2% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente el 28 de febrero de 2026, impulsado por el alza internacional del petróleo, que atraviesa un nivel de volatilidad muy alto y de proyección impredecible.
El combustible es el principal insumo en una unidad de captura pesquera. La flota congeladora tangonera que se apresta a iniciar la pesca de langostino, primero, al norte del paralelo 41° y más tarde dentro del Área de Veda Permanente de Juveniles de Merluza (AVPJM), observa con preocupación la evolución día a día del precio del combustible porque, sin lugar a dudas, incidirá fuerte en la ecuación de costos operativos.
ATRASO CAMBIARIO VS. COMPETITIVIDAD
La inestabilidad económica global fomenta la volatilidad financiera y presiona la inflación interna, complicando los costos de producción locales. En marzo de 2026, la economía argentina presenta una dinámica de dólar con tendencia a la baja o estabilidad en términos nominales, cotizando cerca de los $1.400/$1.440 (blue/mayorista), mientras que la inflación mantiene un ritmo de suba que acumula un 282% desde diciembre 2023.
Esta combinación suele describirse como un “ancla cambiaria” o “atraso cambiario”, donde el gobierno utiliza el dólar para contener la inflación, aunque los analistas advierten sobre la sostenibilidad de esta brecha a largo plazo.
Desde distintos sectores del mercado señalan que, con una inflación todavía superior al 30% anual proyectado, sostener un dólar estable implica una apreciación del tipo de cambio, lo que reduce la competitividad de exportadores e industrias locales como la pesca.
UNA AMENAZA QUE INQUIETA
En plena escalada de la guerra en Medio Oriente, Irán adoptó el pasado viernes una postura desafiante con un mensaje de su líder supremo y una amenaza de “atacar destinos recreativos y turísticos” en cualquier parte donde se encuentren sus enemigos.
La amenaza iraní, que tuvo lugar en otro día de intensos intercambios con Israel y mientras Estados Unidos acelera planes para controlar el estrecho de Ormuz. El principal vocero militar iraní, Abolfazl Shekarchi, advirtió que “parques, áreas recreativas y destinos turísticos” en todo el mundo no estarán seguros para los enemigos de Teherán.
Tamaña amenaza es imposible hoy de conmensurar sus efectos. Aunque sin dudas genera un grado de incertidumbre creciente a nivel global. En el caso de la industria pesquera argentina, el recurso estrella que es el langostino, tiene nichos de mercado focalizados en destinos turísticos europeos. Con todo, el sábado se cumplirá un mes desde que comenzó la guerra en Medio Oriente, nadie sabe cuándo terminará, pero sus efectos colaterales ya empiezan a dañar a la economía global, donde la industria pesquera no está exenta.
